Estar cerca de la ribera del afluente más caudaloso de Cuba da la pasibilidad que los pulmones se llenen de un aire más puro, que los ojos aumenten la dimensión del color verde y que los oídos escuchen historias contadas por quienes alguna vez navegaron en balsas de bambú, una tradición que se revitaliza en el festival Balseros del Toa según explica su promotora principal Yamilka Materno Cuevas.
Convertido una vez más en un excelente mirador o gradería, el puente que atraviesa al río Toa acogió a comunitarios y visitantes para observar a 4 mujeres y trece hombres que montados en las tradicionales balsas se diputaban el primer lugar.


Adelaida Rey Domínguez a pesar de caer dos veces al agua fue la primera de las féminas, entre los hombres se agenció el galardón Benigno Sánchez Legrá quien rompe record de participación y premios.
La competencia también llegó hasta las manos de artesanos empeñados en ganar la modalidad de la construcción de balsas como la de Wilfredo Legrá Arcia con la más pequeña, mientras que Adriano Rodríguez representó una balsa que simulaba el traslado de un camión y Laudelino Arcia mostró la más autóctona.
El confeccionado de platos típicos es otra particularidad del evento que reconoció la labor de Liosvelina Sánchez Rodríguez con un cangrejo relleno con tetí, a Irene Navarro Hernández con una leche de coco con cangrejo y tostones y a Mery Legrá con el plato Palmito con pescado.
El homenaje a quienes hicieron historias deslizando su medio de transporte por las aguas del Toa como José Vega cuza, alias Montoya y el reconocimiento al joven artesano Leonardo Guilian Materno, formaron parte del festín que con las ventas gastronómicas y comerciales superaron las expectativas de los asistentes.
La navegación por el afluente más caudaloso de Cuba en balsas de bambú y su utilidad práctica tanto en lo económico y en social se revitaliza a través de balseros del Toa, un festival que en su edición número trece atrae comunitarios y visitantes.




